martes, 21 de febrero de 2023

el evangelio de dios

Aun eran niños Esa mañana Adán salió a cazar escarabajos para amarrarlos de una pata y verlos volar en círculos Zeus se levantó junto con el sol y se puso el traje de espíritu santo para poseer a Eva Ella jugaba a construir casitas con hojas secas Apareció a su lado y le quitó los caballos de la frente Eres muy bonita Tus ojos redondos Tus hombros como perlas Eva salió dando brinquitos y se despeinó de nuevo Ni siquiera se daba cuenta que estaba desnuda Se veía tan tierna cuando se agachaba a recoger hojas secas que el ave no pudo resistir acercarse por detrás con suavidad para dejarle sentir su fuerza No le molestó aquella tibieza pero estaba concentrada en construir su casita así que se escurrió de entre sus brazos llevando consigo las hojas que había recogido Sin embargo el espíritu santo la esperaba ahí delante Giraba a un lado y allí estaba de nuevo Como si se reflejara en un caleidoscopio Al llegar a la casita lo encontró metido allá dentro acostado boca arriba la invitaba a pasar No tengas miedo Poso su pulgar sobre el labio inferior de la pequeña y lo acarició tan lento como una babosa Miedo de qué Dos índices helados se enterraron a un tiempo en sus pesones tiernos haciéndola temblar hasta el último rincón de su cuerpo Entonces le mostró la serpiente Y esta a su vez le mostró la manzana Cuando Adán volvió la encontró acurrucada Hecha un ovillo Como dormida sobre un montón de hojas Caminó sobre las puntas de los pies para despertarla de un susto Al acercarse vió que tenía los ojos abiertos Extraviada la mirada Torpe la empujo por el hombro Eva lo miró Apenas un parpadeo Y se encogió sobre si misma Al darse cuenta que le escondía algo preguntó con insistencia ensénamelo ¡Enséñamelo! ENSÉÑAMELO en-se-ña-me-lo Abrió los brazos como un lienzo y mostró el rubor del pecho El rubor de sus muslos La humedad entre sus piernas Una mano repentina atrapó su miembro y lo apretó como si quisiera estrangularlo La serpiente se deslizó entre ellos Entre los pliegues de sus cuerpos El espíritu santo se revolvía atrapado entre sus bocas De la manzana mejor ni hablemos La manzana se arranca a mordidas se disuelve en ácidos gástricos se pierde en el tubo del intestino Descendieron al paraíso de la carne ¡Estaban desnudos!

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