El cinismo déjaselo a las moscas,
que llegan sin invitación
se paran sobre tu comida
y se te quedan mirando
con sus cuarenta pares de ojos.
¿Quién puede ser más cínico?
Nadie!
Solamente Bejamin Netanyahu!
De niño lo primero que hacia al despertar era mirar el ruedo de las moscas volando sobre mi cama, ejercicio de giros impredecibles donde el movimiento aleatorio de los insectos se parece a un modelo de física cuántica,
ellas son las maestras de la confusión,
del caos,
ni submarinos invisibles ni aviones supersónicos, ellas le dan clases a todos estos.
La función terminaba cuando sacudía mi mano para ahuyentar a las moscas, solamente que no las ahuyentaba, se paraban en las paredes de mi cuarto y sobaban sus patas delanteras mientras me miraban con sus cuarenta pares de ojos. Esperaban menos de un minuto antes de comenzar de nuevo a molestar con el zumbido de sus alas mecánicas ¿Quién puede ser más cínico?
Nadie!
Solamente Donald Trump!
Seguramente mientras dormía se paseaban por mis manos en busca de esas suciedades que les sirven de alimento, seguramente se paseaban por mi rostro, sobre mis mejillas y mis párpados, recogiendo la cerilla, los mocos resecos, las lagañas, la baba escurriendo de mi boca y quién sabe que otras excrescencias.
¿Quién sabe?
Nadie.
Solamente los señores de la guerra, sus voceros políticos, sus mercaderes y sus mercenarios, sus comandos anti insurgentes sus terroristas sus narcos, sus supremacistas blancos, sus neonazis, sus colonos.
Sobre los cuerpos de los pobres, de los hambrientos, de los desvalidos, siempre rondan las moscas.
Déjenle el cinismo a las moscas.
¡malditos insectos!
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